Título: Prevalence and Early Identification of Autism Spectrum Disorder Among Children Aged 4 and 8 Years — Autism and Developmental Disabilities Monitoring Network, 16 Sites, United States, 2022 | MMWR
Autores: Kelly A. Shaw, PhD, et al.
Fuente: Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR), Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
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Resumen Ejecutivo:
Este informe de la Red de Monitoreo de Trastornos del Desarrollo y Autismo (ADDM) del CDC presenta los hallazgos de la vigilancia del TEA en niños de 4 y 8 años en 16 sitios de los Estados Unidos en 2022. La prevalencia general del TEA entre los niños de 8 años continuó aumentando, alcanzando 1 de cada 31 niños. Se observó una variabilidad sustancial en la prevalencia y las prácticas de identificación entre los sitios. La prevalencia del TEA fue mayor entre los niños de 8 años de origen asiático o isleño del Pacífico, negro e hispano o latino que entre los niños blancos, lo que continúa una tendencia reciente que invierte patrones anteriores. Los niños de estos grupos también tenían más probabilidades de tener una discapacidad intelectual concurrente. La identificación temprana del TEA, medida por la identificación a los 48 meses de edad, fue mayor en la cohorte nacida en 2018 (de 4 años en 2022) en comparación con la cohorte nacida en 2014 (de 8 años en 2022), lo que sugiere un progreso continuo en la detección temprana. Sin embargo, hubo una interrupción temporal en las evaluaciones e identificaciones coincidiendo con el inicio de la pandemia de COVID-19. La variabilidad en las prácticas de identificación entre los sitios destaca la necesidad de una planificación mejorada para proporcionar servicios de diagnóstico, tratamiento y apoyo equitativos para todos los niños con TEA.
Temas Principales y Hallazgos Clave:
Aumento de la prevalencia del TEA entre niños de 8 años:
- La prevalencia general observada del TEA entre los niños de 8 años en los 16 sitios en 2022 fue de 32.2 por cada 1,000 niños (uno de cada 31).
- Esta prevalencia es superior a la reportada en años anteriores (por ejemplo, uno de cada 36 en 2020, uno de cada 150 en 2000).
- En comparación con los 11 sitios que también realizaron vigilancia en 2020, la prevalencia fue mayor en 2022 en nueve de ellos, con un aumento general del 22.2%.
Variabilidad sustancial en la prevalencia entre sitios:
- La prevalencia del TEA entre los niños de 8 años varió significativamente entre los 16 sitios, oscilando entre 9.7 en Texas (Laredo) y 53.1 en California.
- La variabilidad también se observó en las prácticas de identificación (por ejemplo, entorno de identificación, frecuencia de pruebas cognitivas, uso de pruebas de diagnóstico de TEA).
- Esta variabilidad sugiere que las diferencias en la disponibilidad y accesibilidad de los servicios de detección temprana, evaluación y las prácticas de diagnóstico podrían influir en las tasas de prevalencia identificadas.
Patrones demográficos cambiantes en la prevalencia del TEA:
- En 2022, la prevalencia del TEA fue menor entre los niños blancos no hispanos (27.7) que entre los niños de origen asiático o isleño del Pacífico (38.2), nativos americanos o nativos de Alaska (37.5), negros o afroamericanos no hispanos (36.6), hispanos o latinos (33.0) y multirraciales (31.9).
- Este patrón, con una mayor prevalencia en grupos históricamente subatendidos, se observó por primera vez en 2020 y contrasta con los hallazgos anteriores del ADDM donde la prevalencia más alta se observaba entre los niños blancos y en vecindarios con mayor estatus socioeconómico.
Asociación con el ingreso mediano del hogar y el índice de vulnerabilidad social (IVS):
- En 11 sitios, no se observó asociación entre la prevalencia del TEA y el ingreso mediano del hogar (IMH) del vecindario.
- Sin embargo, en cinco sitios (Nueva Jersey, Tennessee, Texas [Laredo], Utah y Wisconsin) y en general, se asoció una prevalencia de TEA más alta con un IMH del vecindario más bajo.
- Los hallazgos con el IVS fueron generalmente similares, con una mayor vulnerabilidad social asociada con una mayor prevalencia de TEA en cinco sitios (Maryland, Nueva Jersey, Tennessee, Utah y Wisconsin) y en general.
Disparidades en la discapacidad intelectual concurrente:
- Entre los niños de 8 años con TEA con información sobre capacidad cognitiva disponible, el 39.6% fueron clasificados con discapacidad intelectual.
- La proporción de niños con discapacidad intelectual concurrente varió según el grupo racial y étnico. Los niños negros (52.8%), nativos americanos o nativos de Alaska (50.0%), asiáticos o isleños del Pacífico (43.9%) e hispanos (38.8%) con TEA tuvieron proporciones más altas de discapacidad intelectual concurrente que los niños multirraciales (31.2%) y blancos (32.7%).
- Las diferencias en los resultados de salud, incluidas las tasas más altas de TEA y discapacidad intelectual concurrente en ciertos grupos raciales y étnicos, podrían estar relacionadas con la frecuencia de las características de los determinantes sociales de la salud (SDOH).
Mejora en la identificación temprana del TEA:
- La incidencia acumulada del diagnóstico o la elegibilidad para el TEA a los 48 meses de edad fue 1.7 veces mayor entre los niños nacidos en 2018 (de 4 años en 2022) que entre los niños nacidos en 2014 (de 8 años en 2022).
- Este patrón, consistente en la mayoría de los sitios, sugiere un progreso continuo en la identificación temprana del TEA.
- En cinco sitios, la prevalencia del TEA ya era mayor entre los niños de 4 años que entre los niños de 8 años en 2022.
Impacto temporal de la pandemia de COVID-19 en la identificación temprana:
- Los niños nacidos en 2018 tuvieron más evaluaciones e identificaciones de TEA que los niños nacidos en 2014 durante la misma ventana de edad (0-4 años) en la mayoría de los meses.
- Sin embargo, este patrón se interrumpió en marzo y abril de 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia de COVID-19, donde el número de evaluaciones y la tasa de identificación fueron similares o inferiores para la cohorte más joven.
- El patrón de mayor identificación en la cohorte más joven se reanudó en junio de 2020, lo que sugiere que no hubo un efecto sostenido aparente de la COVID-19 en la identificación temprana o la evaluación del TEA en las cohortes de ADDM de 2022.
Uso de diferentes métodos de identificación y pruebas:
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- Entre los niños de 8 años con TEA, el 68.4% tenía una declaración de diagnóstico de TEA documentada, el 67.3% tenía una elegibilidad documentada para educación especial para el autismo, y el 68.9% tenía un código ICD documentado para TEA.
- El 34.7% de los niños de 8 años con TEA tenían los tres elementos de la definición de caso documentados.
- La mayoría (69.9%) tenía al menos dos de los tres tipos de identificación.
- Las prácticas de pruebas de autismo variaron ampliamente entre los sitios. En general, el 66.5% de los niños de 8 años con TEA tenían alguna prueba de autismo documentada en sus registros.
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Implicaciones para la Salud Pública:
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- El aumento de la prevalencia del TEA, particularmente en grupos previamente subidentificados, resalta la creciente demanda y la necesidad continua de una planificación mejorada para proporcionar servicios equitativos de diagnóstico, tratamiento y apoyo para todos los niños con TEA.
- La variabilidad sustancial en la identificación del TEA entre los sitios sugiere oportunidades para identificar e implementar estrategias y prácticas exitosas en las comunidades para garantizar que todos los niños con TEA alcancen su potencial.
- El cambio en los patrones de prevalencia por raza/etnia y estatus socioeconómico es consistente con el aumento del acceso a los servicios de identificación entre grupos previamente subatendidos, aunque persisten las disparidades, particularmente en relación con la discapacidad intelectual concurrente.
- Se necesitan esfuerzos continuos para abordar los determinantes sociales de la salud que pueden contribuir a las disparidades en los resultados de salud, incluida la discapacidad intelectual.
- La mejora en la identificación temprana del TEA subraya la creciente necesidad de servicios y apoyos para personas con TEA a lo largo de su vida.
- A pesar de la interrupción temporal por la pandemia de COVID-19, el patrón general de mayor identificación en la cohorte más joven es un hallazgo positivo que sugiere que los esfuerzos para promover la identificación temprana están dando sus frutos.
- La baja prevalencia de sospecha de TEA en comparación con la identificación confirmada sugiere que los clínicos que realizan evaluaciones exhaustivas rara vez adoptan un enfoque de «esperar y ver», pero las disparidades aguas arriba o los retrasos en la atención primaria aún pueden existir.
- Eliminar los requisitos para evaluaciones de diagnóstico específicas o repetidas podría reducir las barreras al acceso, aunque también podría aumentar la variabilidad en la forma en que se identifica el TEA.
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Limitaciones:
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- Las áreas de vigilancia no son representativas a nivel nacional.
- Los estimados generales pueden no capturar completamente la variabilidad local.
- La calidad de los datos depende de la disponibilidad y exhaustividad de los registros.
- Las fuentes no suelen incluir escuelas privadas o proveedores de atención primaria.
- La definición de caso de discapacidad intelectual para la vigilancia no es lo mismo que un diagnóstico clínico.
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Direcciones Futuras:
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- Continuar el monitoreo de la prevalencia del TEA, la identificación temprana y las necesidades de transición de los adolescentes con TEA.
- Aplicar métodos de modelado para reflejar mejor la incertidumbre al combinar estimadas variables.
- Vincular fuentes de datos adicionales para expandir la cobertura geográfica y enriquecer el conocimiento sobre las características y necesidades de las personas con TEA.
- Explorar los factores que promueven transiciones exitosas a la edad adulta.
- Abordar las brechas de datos sobre temas emergentes y destacados relacionados con el TEA.
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Conclusión:
El informe de 2022 de la Red ADDM muestra un aumento continuo en la prevalencia del TEA entre los niños de 8 años y un progreso significativo en la identificación temprana. Sin embargo, la variabilidad entre los sitios y las disparidades persistentes en la prevalencia por raza/etnia y estatus socioeconómico, así como las diferencias en la probabilidad de discapacidad intelectual concurrente, resaltan la necesidad de esfuerzos continuos para garantizar una identificación y acceso a servicios equitativos para todos los niños con TEA. Aprender de las políticas y prácticas exitosas implementadas en diferentes comunidades es crucial para mejorar los resultados para los niños con TEA en todo el país.
